La muerte de Maricarmen tensiona más el debate sobre la vivienda y los desahucios ante la huelga general y el 29-N
Irene Montero dice que no ha sido una muerte sino "un asesinato" y Rufián exclama "¡Qué hijos de puta!". El Sindicato de Inquilinas vincula su fallecimiento al "proceso torturante" vivido tras su desahucio, hace 14 días.
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